Los colchones son extremadamente viejos. Hicimos una visita guiada. Llegamos a la habitación y había dos hombres trabajando en ella, y nadie nos avisó. Se quedaron trabajando en la habitación, y nadie se disculpó por lo sucedido. Nunca tuvimos papel higiénico en los baños, y cuando preguntamos en recepción, no les gustó y nos hicieron muecas desagradables. El agua de la ducha no siempre calentaba, y además había poca. El desayuno lleva leche de cabra, no de vaca, y tenemos familiares alérgicos, y tampoco nos avisaron. No recomiendo el alojamiento.